miércoles, 28 de septiembre de 2011

NUESTRO PEQUEÑO MUNDO

3. Ceguera eléctrica                                                                    
8 mayo 2011

El Ayuntamiento de Lorca tiene problemas con la luz. Y en buena parte son debidos a que desde hace tiempo el gobierno municipal –éste y los anteriores- se ha entregado a un despilfarro ciego de millones de euros que alegremente se gastan en iluminar caminos, veredas y trochas de la huerta y del campo, sin pararse a pensar seriamente en su grado de necesidad. Si usted mira desde arriba el valle del Guadalentín, observará decenas y decenas de “serpientes” luminosas con centenares y miles de puntos de luz que se entrecruzan y se enredan en una malla sin fin. Pero si va por los caminos de la huerta, verá un entramado de postes, cables y transformadores en unos caminos, que no son necesariamente los principales, sino los del personaje o grupo que en algún momento goza de contactos con “las alturas”; y en otros, montañas de materiales y de operarios que se afanan en tejer la red luminosa hasta el infinito, sin comprobar si estas obras son imprescindibles, sin reparar en gastos, con una iluminación de más de 12 horas, sin ninguna restricción, ni siquiera de madrugada, sin entretenerse a evaluar los efectos negativos de esta agresión lumínica, muchas veces innecesaria; porque últimamente no se ha visto por allí, de noche, a ningún transeúnte que circule sin iluminación propia. Y es que en aras de una supuesta mejor calidad de vida, ha funcionado muy bien la demagogia de las fiestas con arroz y pavo y la iluminación a la carta, creando una falsa sensación de progreso y opulencia –véanse las casas de campo con 10, 20 o 40 puntos exteriores de luz-, que demuestra que no hemos asimilado bien el paso de la era del candil a la de la posmodernidad, cuando en las sociedades avanzadas -por ejemplo, Alemania y los países nórdicos-, que están ya de vuelta de esta fiebre, la graduación de la intensidad lumínica y los programas de ahorro energético son el principio del progreso y del bienestar, para hoy y, sobre todo, para mañana. Pero nosotros seguiremos, como siempre, sin demasiadas luces, pero con mucha luz. Eso, si no nos la cortan -la luz, claro.