viernes, 31 de enero de 2014

LA FERIA DEL MUNDO

51. Ladronicio                                                                                         

Si hay una palabra olvidada que merecería rehabilitarse y ponerse en pleno uso, esa sería ladronicio, hermana ordinaria de la muy culta y también poco usada latrocinio. Además de los llamativos cambios y mudanzas de sonidos, lo que de ella nos interesa es su contenido, que va más allá de la acción individual de un ladrón o un defraudador a que se refiere latrocinio, para aplicarse a un vicio asentado, continuado y generalizado, no sólo en una persona, sino entre los miembros de un gremio, sector o institución, y en la sociedad en general. Así que en vez de hablar de abusos, estafas, apropiaciones indebidas, cohechos propios e impropios, prevaricaciones y corrupción en general, podría aplicársele a todo esto el expeditivo ladronicio. “¡Qué ladronicio!”, diría el consumidor ante la carestía de la cesta de la compra o el galimatías indescifrable del recibo de la luz; “¡Vaya ladronicio!”, exclamaría el contribuyente tras pagar sus impuestos; “¡Cuánto ladronicio!”, proclamaría el probo ciudadano al enterarse de los mil escándalos y golferías protagonizados por autoridades y representantes políticos y sindicales. Y entonces todo quedaría más claro y todo el mundo entendería de qué estábamos hablando.