sábado, 12 de julio de 2014

LA FERIA DEL MUNDO

55. Bandolerismo institucional                                                            

Alardeaba Góngora del mundo feliz en que vivía mientras gobernaban sus días mantequillas y pan tierno, dejando a los que tratan del gobierno y sus monarquías  el áspero menú de los cuidados y preocupaciones del cargo. Pero nuestros días no son tan dichosos, dominados por escaseces laborales, estrecheces y penurias en la economía familiar, recortes sanitarios, educativos y asistenciales mientras las mantequillas y el pan tierno, y la naranjada y el aguardiente, se los reparten los que nos gobiernan –del rey abajo, muchos-, ya sea retorciendo leyes y normas o recalificando terrenos, ya medrando en numerosos cargos simultáneos o sucesivos, ya solucionando problemas de familiares y de amigos con sustanciosas ocupaciones, cargos y asesorías, ya sea sencillamente llevándoselo crudo, personalmente o mediante ingenierías financieras.
     Y todos los días oímos cosas tan lindas como que colocar a centenares de paniaguados en unan diputación es cosa natural; que los abusos en el Tribunal de Cuentas son legales, que el Banco de España no ve nada reprobable en el saqueo de entidades y chiringuitos financieros; que el nuevo alcalde de Santiago proclama que, como sus predecesores han hecho muchas cosas buenas, acata la sentencia que los inhabilita por imperativo legal; que los que extorsionan a empresarios o se dejan corromper por ellos en los casos Gurtel o Brugal y los que reparten eres y cursos de formación a discreción dicen que sus tropelías han sido poco o nada en comparación con lo de los otros, que es mucho más; que las varias decenas de imputados en cargos del gobierno, de la autonomía y de los municipios de la región de Murcia sufren un acoso mediático intolerable, siendo personas respetabilísimas y ejemplares, a más de soportar un retraso inadmisible de la justicia en la resolución (que será favorable) de sus casos.
     Entre tanto, unos y otros discuten si se han de asumir responsabilidades políticas antes o después de la imputación o nunca, si ser imputado es un estigma o más bien un honor o una condecoración, y muchos otros mantienen que la inhabilitación no inhabilita, presumen de que no sabían nada del asunto o se jactan de que lo suyo ya anda prescrito. Todo eso sin plantearse si nosotros pensamos que todo esto no es más un ejercicio de desvergüenza y de cinismo.
     Pero luego vienen las noches, que no enmiendan a los días porque, lejos del descanso y el sueño, ahora nos asaltan las pesadillas. Soñamos, entre el sobresalto y el miedo que, recalificados todos los terrenos, eriales y playas, y consumadas todas las ilegalidades habidas y por haber, partidas de cuatreros estatales, autonómicos y municipales asaltan corrales, vaquerías y cochiqueras para completar con el botín obtenido la caja B suya o del partido; cuadrillas de bandoleros del Banco de España, de la Agencia Tributaria, del Tribunal de Cuentas y de otros organismos fiscalizadores pueblan caminos y carreteras asaltando y ajustándoles las cuentas a pobres viajeros que van al trabajo, de excursión a la sierra o de romería, mientras hacen la vista gorda con los que caminan presto a los paraísos de Luxemburgo o de la isla de Jersey; y oímos en lontananza el toque de corneta del séptimo de caballería que precede a miles de aforados que asedian ciudades, villas y lugares; y soñamos que un tropel de paniaguados, mantenidos, consejeros, familiares y conocidos de los mandamases, agotados los cargos, prebendas y canonjías disponibles, han devenido en ocupas que fuerzan la puerta y toman posesión de nuestras casas, se nos sientan en el sofá y se acuestan en nuestras mismísima cama, siempre, eso sí, alardeando de respeto a la legalidad y a la propiedad privada. Menos mal que todo es un mal sueño.
      Así son nuestros días y nuestras noches. Y ríase la gente, mientras otorgue, como hasta ahora, que traten otros del gobierno y sus monarquías, y siga pensando que la vida es sueño y los sueños, sueños son.